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Los mercados con alta informalidad y uso de efectivo como Perú y Bolivia presentan desafíos únicos para la gestión de cobranza. Descubrí las estrategias y herramientas que realmente funcionan.
Mar 18, 2026 10 min read
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En Perú y Bolivia, más del 60% de las transacciones cotidianas todavía se realizan en efectivo. Para los departamentos de cobranza, esto no es un dato menor: implica que las estrategias diseñadas para mercados bancarizados simplemente no funcionan de la misma manera. Un deudor que no tiene tarjeta de débito activa, que no usa banca digital y que prefiere pagar en una bodega o agente corresponsal es un perfil radicalmente diferente al que se contempla en los manuales de cobranza convencionales.
La gestión de cobranza en estos contextos exige adaptar los canales de pago, el tono de comunicación y la segmentación de deudores. Las empresas que no comprenden esta realidad terminan acumulando cartera vencida evitable, no porque el deudor no quiera pagar, sino porque el proceso de pago le resulta inaccesible o desconocido.
Este artículo analiza los principales retos y presenta un enfoque concreto para mejorar la tasa de recuperación en mercados con alta informalidad económica, con foco en Perú y Bolivia, dos de los mercados más relevantes y complejos de la región.
La informalidad económica afecta la cobranza en múltiples dimensiones. En primer lugar, muchos deudores tienen ingresos variables e irregulares: trabajan por cuenta propia, en el comercio informal o en actividades estacionales. Esto hace que la capacidad de pago fluctúe semana a semana, lo que vuelve ineficaz cualquier estrategia de cobranza que asuma ingresos fijos mensuales.
En segundo lugar, la baja bancarización limita los canales de pago disponibles. En Bolivia, según datos del Banco Mundial, solo el 54% de la población adulta tiene acceso a una cuenta bancaria. En Perú, esta cifra ronda el 57%. Esto significa que una parte importante de los deudores no puede pagar a través de transferencias bancarias ni débito automático, los canales favoritos de la mayoría de las plataformas de cobranza.
Por último, la desconfianza institucional es un factor cultural relevante. En mercados donde el sistema financiero formal tiene poca presencia, muchos deudores son escépticos ante comunicaciones de cobranza, especialmente cuando provienen de canales digitales que no conocen. Esto impacta directamente en la tasa de respuesta a mensajes de texto, correos electrónicos y llamadas automatizadas si no están bien calibradas al contexto local.
La clave para mejorar la tasa de recuperación en estos mercados es habilitar canales de pago que se ajusten a la realidad del deudor, no a la comodidad de la empresa. Esto implica integrar opciones que van más allá de la transferencia bancaria tradicional.
En Perú, los agentes corresponsales son fundamentales. La red de agentes BCP, Scotiabank y Interbank está extendida incluso en zonas rurales, y muchos deudores prefieren acercarse físicamente a uno de estos puntos para pagar en efectivo. También Yape y Plin han ganado enorme penetración: Yape superó los 15 millones de usuarios en 2024, lo que la convierte en un canal de pago de alta tracción incluso para personas de bajos ingresos.
En Bolivia, Tigo Money y la banca móvil del Banco Unión son los canales digitales con mayor alcance en la población no bancarizada. Las agencias de cobro físico también tienen un peso importante, especialmente fuera de La Paz y Santa Cruz.
La automatización de cobranza que no integra estos canales pierde una fracción importante de los deudores con real voluntad de pago. Por eso, las plataformas modernas como Kleva están diseñadas para operar en contextos multicanal, adaptando el mensaje y la instrucción de pago según el perfil del deudor.
En mercados formales, la segmentación de deudores suele basarse en variables como historial crediticio, score de buró, tipo de producto y días de mora. En mercados informales, estas variables son insuficientes o directamente inexistentes para muchos deudores. Se necesita incorporar señales alternativas.
Entre las variables que mejor predicen la propensión al pago en mercados como Perú y Bolivia se encuentran: el comportamiento transaccional de billeteras móviles, la frecuencia de recarga de celular (indicador de ingreso disponible), el historial de pagos en comercios locales y la zona geográfica del deudor (que permite inferir el nivel socioeconómico y los canales de pago disponibles).
El scoring de deudores en estos contextos debe ser más dinámico y menos dependiente de datos formales. La inteligencia artificial puede analizar estas señales no convencionales para generar un índice de propensión al pago que oriente a los gestores humanos y a los voice agents automatizados sobre cuándo y cómo contactar a cada deudor.
El lenguaje de cobranza debe resonar con la cultura local. En Perú y Bolivia, el tono más efectivo tiende a ser directo pero cercano, evitando el lenguaje jurídico o amenazante que genera rechazo. Los deudores informales suelen responder mejor cuando sienten que el gestor los entiende y les ofrece opciones concretas, no cuando los presionan con consecuencias legales que muchas veces no se materializan.
Las campañas de cobranza más exitosas en estos mercados utilizan mensajes cortos, en español simple, que comunican el monto exacto adeudado y ofrecen una opción de pago inmediata y accesible. El uso de nombres propios y referencias al producto específico (por ejemplo, el crédito de la moto o el préstamo del celular) aumenta la tasa de respuesta significativamente.
Los voice agents con inteligencia artificial permiten escalar esta personalización sin incrementar los costos de gestión. Plataformas como Kleva logran que cada llamada de cobranza suene natural y adaptada al contexto del deudor, con una tasa de resolución en primera llamada del 94%. Esto es especialmente valioso en mercados donde la desconfianza hacia comunicaciones automatizadas es mayor.
La automatización de cobranza es perfectamente viable en mercados de alto efectivo, pero requiere una configuración cuidadosa. Los errores más comunes incluyen: usar horarios de contacto inapropiados, enviar mensajes en canales que el deudor no usa, y asumir que todos los deudores tienen acceso a internet estable para responder formularios digitales.
Canal automatizadoEfectividad en Perú/BoliviaConsideraciones clave
Llamada con voice agentAltaHorarios locales, tono cercano, opción de pago inmediata
SMSAltaMensajes cortos, sin links complejos, código de pago incluido
WhatsAppMuy altaMayor penetración que email en ambos países
EmailMedia-bajaBaja apertura en segmentos informales
Notificación appBaja-mediaRequiere app instalada y datos activos
El canal más efectivo en términos de alcance y costo en Perú y Bolivia sigue siendo la llamada telefónica, especialmente cuando es gestionada por un voice agent bien entrenado. WhatsApp se posiciona como complemento ideal para el seguimiento post-llamada y el envío de links de pago simplificados.
La omnicanalidad en cobranza no significa estar en todos los canales al mismo tiempo, sino orquestar la secuencia correcta de contactos según el perfil del deudor. En mercados de alto efectivo, una secuencia efectiva podría ser: llamada inicial con voice agent, seguida de SMS con código de pago, y WhatsApp de recordatorio si no hubo acción en 48 horas.
Esta orquestación debe ser dinámica: si el deudor responde al SMS pero no completa el pago, el siguiente contacto debe reconocer esa interacción. Si el deudor pide tiempo, el sistema debe programar un recontacto en la fecha acordada. La gestión de cobranza eficiente no es solo llegar al deudor, sino acompañarlo en el proceso hasta la resolución.
Plataformas como Kleva permiten diseñar estos flujos omnicanal de forma automatizada, con un motor de inteligencia artificial que ajusta la estrategia en tiempo real según las respuestas del deudor. Con más de 900,000 minutos de conversación mensuales gestionados, Kleva tiene la experiencia operativa para entender qué funciona en cada mercado de LATAM.
La tasa de recuperación no es la única métrica relevante. En mercados de alta informalidad, también importa el costo por contacto efectivo, la tasa de promesas de pago cumplidas, y el porcentaje de deudores que logran regularizarse en un período de 90 días. Estas métricas dan una visión más completa de la salud del proceso de cobranza.
El ROI de la automatización de cobranza en estos mercados puede ser muy alto si se implementa correctamente. Una reducción del 15% en los costos operativos, como la que reportan los clientes de Kleva, se traduce en un impacto significativo cuando se manejan carteras grandes de créditos informales o microcréditos.
Monitorear la cartera vencida por segmento, canal de pago y zona geográfica permite identificar oportunidades de mejora específicas. En Perú, por ejemplo, puede que los deudores de Lima respondan mejor a WhatsApp, mientras que los de regiones como Puno o Apurímac prefieran la llamada directa. Esta granularidad en el análisis es lo que distingue a las operaciones de cobranza maduras de las que siguen aplicando estrategias genéricas.
Sí, la automatización de cobranza funciona también con deudores no bancarizados, siempre que los canales de comunicación (llamada, SMS, WhatsApp) estén disponibles y los links de pago apunten a opciones accesibles como billeteras móviles o agentes corresponsales. La clave es desacoplar el canal de comunicación del canal de pago.
Los modelos alternativos utilizan variables como historial de pagos internos, comportamiento transaccional, datos socioeconómicos por zona geográfica y señales de actividad digital. Las plataformas de inteligencia artificial pueden procesar estas variables para generar un índice de propensión al pago útil para priorizar gestiones.
En general, los horarios con mayor tasa de contacto efectivo son entre las 10:00 y las 12:00, y entre las 17:00 y las 20:00 hora local. Los fines de semana también tienen tasas de contacto elevadas en segmentos de trabajadores informales. Es importante respetar las regulaciones locales sobre contactos de cobranza.
WhatsApp tiene una penetración muy alta en Bolivia, especialmente en zonas urbanas y periurbanas. Es efectivo para el seguimiento post-llamada, el envío de recordatorios y la compartición de links de pago. Sin embargo, su uso debe complementarse con llamadas, ya que muchos deudores ignoran mensajes de números desconocidos.
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